Arquetipos y sociedad
Para quien sueña una vida danzada y centrada en relaciones desde el corazón la referencia a arquetipos de transformación significa una reseña ineludible.
Los Arquetipos, igual que la Biodanza, surgen desde la vivencia, desde el acontecimiento, es desde el núcleo mismo de la experiencia de las distintas formas de relacionamientos y comportamientos humanos como se crean los mitos y leyendas que representan las cualidades y las sombras presentes en cada uno de nosotros y cada sociedad.
Jung designa los arquetipos como “patrones de comportamiento…contenidos psíquicos no sometidos aún a elaboración consiente alguna” Nace en lo sensible, y es desde allí que se traduce a lo simbólico, pero cuando lo simbólico deja de estar conectado con lo sensible pueden conformarse categorías de bueno o malo, correcto o incorrecto basadas en ideas gastadas ya por el tiempo.
Las categorías de Héroe y Villano, Tonto y Sabio. Respetuoso e Insolente pueden constituir imágenes de construcción adoptadas sin dudas ni reflexión (imágenes de proyección colectiva que marcan la tendencia a continuar una forma de comportamiento “civilizada”) o puede ser también la excusa necesaria para conectar con mi corazón y descubrir lo que estoy siendo a través de esas imágenes instaladas en mí y aquello en lo que espero ser y convertirme (la posibilidad de danzar con esas imágenes y transformarlas desde las cinco líneas de vivencia).
Los arquetipos nacen de una experiencia pero adquirirán distintas características para el caso que se trate de sociedades agonistas (carácter primordial de nuestra civilización) o sociedades hedónicas. Las sociedades agonistas son sociedades basadas en criterios de dominación regidas por el macho dominante,
características de las agrupaciones de los macacos japonés, Rhesus y gabanes, sociedades en donde predomina el recelo, la sospecha y la competitividad hacia el otro a través de relaciones de explotación y descalificación. El otro, siempre es un posible enemigo, al que debo oponerme, o al menos defenderme. Son sociedades en donde se crean muchas formas de encuentros y de agrupaciones, pero se tratan generalmente de muchedumbres solitarias, a las que le faltan razones y convicciones para llegar a una vida solidaria y a relaciones interpersonales profundas.
Los nombres de los arquetipos de estas nuestras sociedades no difieren de los de otras pero las características donde el vivir es convivir dudando y sospechando de los demás serán muy diferentes a las surgidas desde relaciones centradas en el corazón y la conexión con la vida y el Universo. El arquetipo del Amante por ejemplo es uno para las relaciones contractuales (de desconfianza) y es otro para quien vive la vida desde el lugar del amor, amando las personas, los animales, las plantas y la vida toda, especialmente amándose a sí mismo como ser total y completo, merecedor de dar y recibir amor.
A las sociedades hedónicas corresponden los grandes primates como el chimpancé y el gorila, se caracterizan por no ser sociedades cerradas, pueden admitir otros miembros incluso de otras razas o especies. Su característica comportamental está ligada a la atención y al cuidado, desarrollan comportamientos comunitarios y priman la sensibilidad, el contacto y la comunión de objetivos.
En el modelo agonístico donde la activación de la emoción está regido bajo el nivel del cortex, el Héroe o Heroína surgen de la desconfianza, su misión es restaurar el orden que los villanos (aquellos desconocidos a su entorno) han provocado con la intromisión de sus valores y costumbres en la vida cotidiana, reglada, “pacífica” de una determinada comunidad. El Héroe o Heroína hedónico en cambio tiene características mucho más sobresalientes en la entrega, en la insistencia a través del amor, características que pudieran estar más emparentadas a las del Tonto en nuestras conocidas sociedades agonístas. Es el Amante que
vuelve a cortar una y otra vez una flor y cruza una larga distancia para entregársela a su amada, lleno de coraje, sin importarle las veces que pudiera ser rechazado
El arquetipo del Gurú en sociedades de relaciones de intercambio negociadas será aquel que pueda ofrecerle a cambio de un precio la “iluminación” sin tener necesidad de realizar trabajo interno alguno, el Gurú en cambio en sociedades donde el amor puede encontrarse dentro de uno mismo que es también llamado por nuestros pueblos originarios como el Gran Espíritu, es el quien sabe que todo es amor y elige vivir la vida expresándose a sí mismo a través de toda esa totalidad.
Mitos y Arquetipos
Los arquetipos han recorrido la historia de las especies, la humanidad y las culturas, y lo han hecho desde lo sensible, cuando esa sensibilidad se hace simbólica queda anquilosada en un momento concreto de la historia y deja de tener su característica principal, la transformación de sí mismo, de la humanidad, de las especies y del cosmos.
Los primeros mitos nacen en las noches estrelladas, mirando las estrellas e imaginando figuras entre ellas que representaban personas o animales característicos del lugar, esas personas o animales adquieren significados y más adelante una historia que los contiene.
La constelación de la cruz del sur para los primeros pobladores sudamericanos desde los mapuches en la Patagonia hasta los guaraníes representaba la pata de un
Ñandú, nada sabían ellos de cruces ni lo que ellas significaban. En Oceanía esa constelación representaba la cabeza de un Emú, que es un ave muy parecida al Ñandú.
La historia de los Tehuelches relata la caza de un gran ñandú que debido a su rapidez y habilidad no había podido ser alcanzado por sus perseguidores. Una noche los cazadores lograron cercarlo tanto que el ñandú logró escapárseles al sur, subió una gran meseta desde donde se observaba un hermoso arcoíris dibujado por el sol, uno de los más grandes cazadores llamado Korkoronke logró acercarse hasta él , pero el ñandú giró bruscamente y apoyando una de sus patas sobre el arco iris empezó a trepar por ese camino de colores. En un desesperado intento por atraparlo Korkoronke lanzó sus boleadoras pero el ñandú
logró esquivarlas pegando un salto hacia el vacío.
Al volver Korkoronke a su comunidad, nadie creía en esa fabulosa historia, pero al caer la noche se pudieron observar en el firmamento una de las huellas que dejó en su carrera el ñandú y las boleadoras que Korkoronke no pudo encontrar en el suelo son descubiertas en el cielo, son las tres estrellas que también conocemos como las Tres Marías.
Estas mismas boleadoras son las que representan desde otro lugar y otro contexto histórico el cinturón de Orión. Orión es un cazador gigante que se enamora de una princesa griega y es cegado por el celoso padre de ésta, logra recuperar la vista cunado un Oráculo le aconseja mirar al sol al amanecer, y lo primero que logra ver es a Aurora la diosa del amanecer, cuando ambos conectan sus miradas se enamoran. Su felicidad es efímera, ya que es picado más adelante por un escorpión y muere, es por esto que siempre aparece por el este mientras su enemigo el escorpión se pone por el oeste, así las constelaciones de orión y de escorpión no son visibles al mismo momento.
Los mitos son estas historias que representan situaciones de determinados contextos históricos, sin embargo el arquetipo del Cazador es el mismo, en un lugar tiene espadas y armadura, en el otro boleadoras. Ese cazador además tiene sus luces y sus sombras, que representará determinados acontecimientos para un caso y diferentes para el otro.
Los arquetipos pueden mirarse desde este lugar de una vida centrada en el corazón o centrada en el cumplimiento de roles y la actuación. Los arquetipos que representan a las sociedades hedónicas y agonísticas son los del Gurú y del Egotista.
Biodanza y Arquetipos de transformación
Biodanza es conexión, consigo mismo, con los otros, con la naturaleza y con el cosmos.
Los arquetipos son proyecciones, son espejos universales de todas las cualidades emocionales, representan la fortaleza y la debilidad, el amor y el odio, el coraje y el temor. Ellos pueden ser entonces una señalización en el camino hacia esta conexión, hacia el cómo centrarme en la vida y en el amor, una forma de danzar con mi sombra interior los conflictos no resueltos y cubrir las áreas de mi vida que no había podido expresar. Cuando ex – preso tengo la posibilidad de sacar aquello que estaba aprisionado, una forma de hacer lo que considero mejor para mi ser, en lugar de hacer lo que “otros” piensan debería estar haciendo.
Nuestra galaxia tiene trescientos mil millones de estrellas, se calculan cien millones de galaxias en el universo explorado, en nuestra propia galaxia hay estrellas que tienen el brillo de trescientos mil soles, y estas son consideradas incluso de un potencia mediana para otras estrellas del universo.
Un Gurú es aquel o aquella que puede decir en forma sentida que ve brillar los ojos de su amada/o y que puede sentir en una danza de contacto en su cuerpo el calor del sol.
Y reconoce que no está diciendo solo una regla poética, porque sabe y siente que el calcio de su cuerpo es el mismo calcio del mar, y fue sacado del mar, y ese mismo calcio es el de las estrellas y el que flota en los océanos estelares.
Y el mismo hierro de la sangre es el hierro que tienen los astros y es el mismo que recorre todo su cuerpo. Los elementos que contienen los meteoritos, cobre, fósforo, calcio son los mismos que están presentes en nuestros cuerpos.
Tal como siempre repitió Rolando Toro que somos hijos de las estrellas implica que cuando danzamos, es la creación entera con sus tres reinos, mineral, vegetal y animal la que está danzando al compás rítmico y armonioso del amor.
La opción está en ser competitivo y desconfiado o abierto y vulnerable. Cuando la danza se hace una con el Origen podemos sentir que el fluir de la vida recorre nuestras venas y entrañas, ese puede ser un perfecto fiel de la balanza para encontrar a que forma de arquetipo nos estamos acercando.
Ya lo hacen las mariposas, ballenas y delfines, que viajan guiándose por la lectura de los campos magnéticos de la tierra y por su intuición, el camino de los arquetipos vinculados al movimiento y la energía corporal donde descubrir nuestro espacio-tiempo y lugar, un viaje danzado desde la necesidad mítica de hacerse héroe y volver renovado a su lugar de origen.
Publicado originalmente en Revista Argentina de Biodanza, nº6, 2015